¿Crear un blog más?

Comencé a bloguear en 2002, 2003 o acaso 2004. No recuerdo muy bien la fecha. Sí recuerdo cómo comenzó todo. Estaba leyendo sobre un escándalo de prostitución protagonizado por una pasante de la oficina de un congresista en los Estados Unidos. El escándalo había estallado porque la chica en cuestión contaba sus andanzas en un blog.

Ya va. Un momento, ¿un blog? ¿Qué cosa era un blog? Googleé la palabra y fui a parar a Blogger. Esa misma tarde puse manos a la obra para crear un blog. Puse en línea dos bitácoras (como les decíamos entonces). Una, personal, llamada Cuarderno de Notas, donde escribí durante un año o poco más, hasta que me di cuenta de que mi vida no era muy entretenida, que digamos. La segunda estaba dedicada a mi pasión: el cine. Se llama Blogacine. Y aún hoy sigue en línea. Con altibajos, pero allí está.

Cuando decidí crear un blog y comenzar a escribir en línea, ya había unos cuantos blogs pero yo pensaba que estaba llegando tarde. No sé por qué, pero siempre pienso que estoy llegando tarde a todo. En realidad no era así. Quizás fui uno de los pioneros. Pero enotnces no me percaté de ello. Blogacine fue un éxito en mi país y en Latinoamérica.

Al menos, en mi país, contribuyó a cimentar la transparencia informativa en nuestra incipiente industria. Durante mucho tiempo, en sus páginas se habló y se discutió sin cortapisas ni censura sobre toda suerte de temas. Cinematográficos y extracinematográficos. Sobre todo, políticos. Todo, en un tiempo donde la censura se hacía del control de la prensa tradicional y el resto de los medios masivos.

En 2011 incluso tuvimos una sección en la radio, a nivel nacional. Blogacine fue referencia del cine nacional hasta que aparecieron las redes sociales.

Una pausa, una película, un diario

En 2012 me sumergí en la producción de mi film 3 Bellezas. Entonces, había escrito casi todos los días, sin falta, por cerca de diez años. Y comenzaba a sentir fatiga. En realidad, estaba muy cansado.

No tanto por la escritura como por las polémicas constantes en la sección de comentarios. Algunas de estas discusiones habían comenzando a afectar mi vida personal y profesional. De hecho, aún sigo sintiendo las secuelas de aquellos días.

De modo pues que era hora de tomarme unas vacaciones. Por unos cuantos años, la película consumió todas mis energías y mi tiempo. Emocionalmente, fue devastadora. En esos años escribí muy poco en Blogacine. No obstante, no perdí mi costumbre de escribir todos los días. O casi. Llevo años haciendo el ejercicio que recomienda Julia Cameron en The Artist’s Way, el de escribir todos los días, y no iba a dejar de hacerlo.

En este diario personal llevé un registro pormenorizado de las circunstancias personales en torno al film, a la par de una crónica del progreso de la crisis venezolana. Hace poco leí buena parte de esas páginas y descubrí cuán útil resulta el ejercicio de Cameron para conectar en restrospectiva hechos que, en apariencia, no tienen relación entre sí.

Es un material interesante. No sólo me retrata en todas mis contradicciones, con mis luces y mis sombras, en una circunstancia muy particular. Si no que también describe a algunos de los que me rodeaban entonces. Y un ambiente tóxico, de egoismo y ambición.

El diario terminó siendo una especie de retrato de la generación que floreció económicamente gracias al socialismo del Siglo XXI. No lo descarto como materia prima de una futura novela. O de alugna película, sobre esa generación arribista y carente de escrúpulos que floreció con la revolución, y que dejó el país en ruinas antes de emigrar. ¿Acaso debería crear un blog con todo ese material?

Un nuevo comienzo, crear un blog

Cuando releí lo que había escrito en el diario, me entraron ganas de rescatar Blogacine. Pero al mismo tiempo, tenía la vaga sensación de que no era suficiente para canalizar mis necesidades expresivas. Esa sensación se me hizo más concreta cuando llevé a la imagen, parte de mis experimentos de lenguaje del diario escrito. Es decir, cuando inicié el proyecto de Selfiementary.

Si de algo sirvieron ambas cosas, el diario privado y el diario en vídeo, fue para saber la necesidad que tenía de hablar, escribir y filmar sobre otras temas ajenos o distintos al cine. Además, también hizo evidente la necesidad que tengo de un sitio donde agrupar y publicar todos esos materiales.

Sí, ¿que mejor idea que otro blog? ¿Un blog más? ¿Crear un blog más?Como ya lo he asomado, mi idea es publicar aquí todo lo que no tenga que ver con el cine. Aunque no descarto ensayos personales sobre ese tema, aquí iré publicando relatos (viejos y nuevos), alguno que otro ensayo, memorias, reportajes, actualizaciones sobre futuros proyectos (¡hey! ¡Que soñar no cuesta nada!) conversaciones, y opiniones sobre temas que en Blogacine nunca tuvieron cabida.

Ah, también iré publicando en esta página los videos que haga tanto para Selfiementary como para el canal de Youtube de Blogacine, acompañados de algún comentario sobre su realización o con textos que complementen la imagen. La idea es concentrar los enlaces y referencias de todos mis trabajos, en un solo lugar. Aquí.

¿Se me queda algo en el tintero? Creo que no. Sólo me resta invitarlos a que pasen a curiosear. Es gratis. Ah, y por favor: suscríbanse a nuestras redes (pueden acceder a ellas en los íconos del pie de página) ¡y compartan!

¡Crear es de humanos, compartir es divino!

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