Caerán diez mil a tu diestra

Sucedió hace más años de los que quisiera.

Sin razón alguna, desperté en medio de la noche angustiado. Por un momento pensé que mis pesadillas infantiles había regresado. Pero no era el caso. Era un apartamento tipo estudio en Los Palos Grandes, una zona residencial de clase media en Caracas. 

Me asomé al balcón, sin saber muy bien por qué y vi un revuelo frente al edificio. En la calle había bomberos, paramédicos, policías y funcionarios de la medicara forense. Entonces, escuché ruidos en el pasillo de entrada. Fui hasta allá y abrí la puerta. El olor casi me tira de espaldas. No existen palabras que puedan describir semejante hedor.

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